
Nos gusta desarrollar aplicaciones para Internet que ayuden a enriquecer la percepción de que la tecnología está al servicio de las personas.
"Helping people keep their contacts via their business cards"
La misión de la empresa es "facilitar el contacto de las personas a través de la gestión de las tarjetas de visita" de los usuarios de Internet con un perfil profesional, lúdico o familiar, que utilizan el correo electrónico como forma de contacto principal y que usan Internet como herramienta de trabajo, a través de una aplicación 100% web que gestiona las tarjetas visualmente y que traslada a la virtualidad de Internet este elemento tradicional de contacto, aprovechando todas las posibilidades que brindan actualmente las nuevas tecnologías. Con la satisfacción de nuestros clientes, tanto los trabajadores como los socios de este proyecto veremos satisfecho nuestro deseo de ofrecer en Internet una herramienta ágil para mejorar la forma en que se utiliza la tarjeta de visita en el mundo.
La pólitica de la empresa se basa en alcanzar la satisfacción tanto del usuario como de nosotros mismos, en relación con los productos y servicios que desarrollamos y ponemos a disposición de Internet. Afrontamos nuestro proyecto adoptando metodologías ágiles, que se plasman resumidamente en los siguientes siete puntos:
Una organización basada en una visión clásica de dar órdenes y controlar al personal, difícilmente podrá asumir un proyecto ágil. Las jerarquías estrictas de jefe-ordena y empleado-obedece, acaban indefectiblemente en situaciones en que las personas se limitan a hacer sus tareas y nada más, sin aportar nada por lo que no se le pague. En una organización ágil, el coaching y el liderazgo colaborativo harán que el equipo dé lo máximo de sí. No queremos un jefe que mande, queremos un líder que motive. No queremos un control, queremos una colaboración.
Tiende a desaparecer la visión única de control de procesos de negocio sin tener en cuenta las interacciones de estos procesos con las personas que los ejecutan. El éxito está en la interacción de las personas con los procesos y con la tecnología. Si queremos ser ágiles debemos organizar nuestra empresa en torno a las personas, que son las que pueden darnos esa agilidad, esa capacidad de adaptación a situaciones nuevas que no hayan sido previamente pensadas y modeladas en un proceso, pero que son vitales para la supervivencia de una organización.
El conocimiento de una organización suele estar siempre en los cerebros de sus empleados, las organizaciones tienden a intentar guardarlo de forma explícita, absolutamente todo y al máximo nivel de detalle posible. Eso nos deja en la penosa situación de documentar periódicamente nuestro conocimiento y, claro, no se hace como si se explicase a viva voz, porque se ha de ser formal y explícito. Precisamente este ansia de documentarlo todo, es lo que a veces nos corta las alas de la creatividad, perdemos tiempo en documentar en lugar de invertirlo en crear, en adquirir nuevo conocimiento. Es preferible documentar una idea genial en una servilleta de papel a tener toneladas de documentos repletos de vacuidades. Obviamente, esto nos deja en una situación bastante comprometida de dependencia de nuestros empleados; pero no nos engañemos: eso siempre es así. El auténtico conocimiento está en las personas.
Si queremos crear equipos de trabajo que colaboren, compartan conocimiento y funcionen al unísono, no podemos encorsetarnos en comunicaciones rígidas, formales y llenas de burocracia.
En las metodologías tradicionales, el usuario o cliente forma parte de la fase de análisis de los requisitos del sistema. Con las metodologías ágiles los usuarios finales forman parte del equipo de desarrollo y son una pieza fundamental del proyecto. Sin ellos, simplemente no hay proyecto.
Debemos pasar de un entorno burocrático y altamente formal a una organización flexible, reflexiva, participativa y que facilite la cooperación. Las neuronas no están organizadas en forma de árbol jerárquico, sino en forma de red. Cada persona es como una neurona del "cerebro" de la organización.
En la revolución industrial tenía sentido que una persona se especializase sólo en una cosa; pero en la época actual, el poder intercambiar roles y funciones en un mismo proyecto, nos da la posibilidad de desarrollar nuevos puntos de vista y, así, atacar los mismos problemas desde diferentes puntos de vista. Nuestros empleados crecerán en motivación, en conocimiento y la empresa será más adaptable.